lunes, 9 de diciembre de 2019


LAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN Y LA COMUNICACIÓN EN EL PROCESO DE EDUCACIÓN SUPERIOR

Actualmente, las universidades buscan ingresar en la educación virtual a través del sistema e-learning con la incorporación de las TIC aplicadas a sus proyectos dinámicos, educativos, con los docentes y en el proceso de enseñanza-aprendizaje, buscando integrarse al giro que viene dando el sistema de educación superior. No obstante, algunos factores como el uso y apropiación de las TIC determinan qué tan beneficioso puede llegar a ser la participación del estudiante según sus características, es decir, el estudiante, se adapta o no, al sistema de educación virtual.

Desde que a mediados de los años noventa, coincidiendo con la eclosión de Internet, se produjo un incremento generalizado del uso de las tecnologías de la información y la comunicación, las instituciones educativas, y particularmente las universidades, han mostrado un progresivo interés en la incorporación de estas tecnologías a su actividad docente. Algunos de los factores que parecen haber contribuido a esta tendencia los señalaba Bates (1993) hace ya una década: la Accesibilidad que proporcionan las TIC, su potencial pedagógico, la facilidad de manejo por parte de profesores y estudiantes, y la creciente presión social para la incorporación de dichas tecnologías. Junto con estos factores, la necesidad de superar las limitaciones espacio- temporales de la docencia presencial y las nuevas oportunidades que proporciona un espacio universitario global han constituido otras poderosas razones para este creciente interés.

A pesar de ello, no todas las experiencias de incorporación de las TIC a la actividad docente universitaria han surtido el éxito esperado. Más aún, podría decirse que una buena parte de estas experiencias no han pasado de un estado incipiente, con un impacto escaso o marginal en sus instituciones y en algunos casos, además, con unos costes económicos elevados.

La experiencia acumulada y el seguimiento de algunas prácticas exitosas en el uso educativo de las TIC nos indican algunos de los factores clave que pueden estar implicados en una integración adecuada de estas tecnologías en la formación universitaria. Estos factores, desde nuestro punto de vista, están relacionados, principalmente, con la supeditación de la tecnología a una estrategia de formación definida, que responda a la misión y a los valores de la propia universidad y a sus objetivos docentes.

Planificar el proceso de enseñanza-aprendizaje

De acuerdo con Zabalza, la capacidad de planificar conforma una de las primeras competencias del profesor; por lo que la mejora de la enseñanza depende en gran parte de la calidad y actualización pedagógica de esta competencia. La competencia planificadora del docente es el resultado del equilibrio de una serie de fuerzas, que pueden variar según el contexto: 
  1. La predeterminación oficial de la asignatura —descriptores—.
  2. Los contenidos básicos de la asignatura.
  3. El marco curricular en que se ubica la disciplina —plan de estudios, perfil profesional, en qué curso, duración—.
  4. La visión de la asignatura y su didáctica —experiencia docente y estilo de enseñanza—.
  5. Las características de los alumnos —número, formación, intereses—.
  6. Recursos disponibles.

 Planificar significa estructurar por anticipado lo que se va a realizar en clase para conseguir las metas deseadas, según las concepciones sobre la enseñanza y el currículum oficial. Existen dos concepciones diferentes de plantear la planificación, sin embargo, ambas están presentes en el proceso de planificación didáctica: 
  • Concepción cognitiva: la cual define la planificación como un proceso interno del profesor; es decir, el conjunto de procesos psicológicos básicos con los cuales la persona pone en la balanza los fines y los medios, con el objetivo de encontrar un marco referencial que encamine sus pasos hacia una acción concreta.
  • Concepción conductual: en la cual la planificación se define como la serie de cosas que los docentes realizan a la hora de planificar. Se dice fácil que los profesores debemos diseñar y desarrollar el programa de nuestra asignatura, sin embargo se trata de una tarea compleja, de la cual somos agentes más no propietarios. El proceso de planificación requiere de un cuidadoso análisis y de toma de decisiones que tengan en consideración unos principios para su aplicación eficaz. La planificación del proceso de enseñanza- aprendizaje, siguiendo a Valverde (1990), debe poseer las siguientes características:
    • Flexibilidad: Todo plan debe ser posible de adaptar a las circunstancias y prever alternativas
    • Realista: Adecuado a las condiciones concretas en las que se desarrolla la enseñanza es decir, tomando en cuenta las restricciones materiales, temporales, y capacidades de los estudiantes.


Bibliografía:

Sigalés, C. “Formación universitaria y TIC: nuevos usos y nuevos roles”. Revista de Universidad y Sociedad del Conocimiento (RUSC), Vol. 1, No. 1, 2004. Disponible en http://www.uoc.edu/rusc/dt/esp/sigales0704.pdf.

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